martes, 10 de septiembre de 2013

Cura Gaucho

Cura Gaucho

¡Hola amiga y amigo!

Más nuestro que el pan casero es el título de un libro sobre la vida del Cura Brochero. Él supo hablar “el lenguaje del pueblo”, con sus palabras pero principalmente con su vida. Por eso la beatificación del Cura Brochero es una oportunidad para los cordobeses y para todos los argentinos porque a través del testimonio de su vida pobre y entregada Dios nos convoca y alienta.

     Brochero fue un verdadero Pastor con olor a oveja. Nació en Santa Rosa de Río Primero en 1840. Se formó en el Seminario de Córdoba y en 1869 fue destinado como cura párroco a Traslasierra. Desde las Altas Cumbres, divisando el valle, vio que estaba todo por hacer. Pastor dotado de gran espíritu de sacrificio y extraordinaria caridad pastoral y social, sirvió a la gente más pobre del campo, compartió su vida y promovió en ella la elevación humana y religiosa (1).

     El Cura Brochero nos anima, como bautizados, a salir a las fronteras, a ir hacia los que no conocen el amor de Dios porque no se les ha anunciado o porque la cruda realidad que les toca vivir les dice que Dios pareciera estar ausente de sus vidas. Nos invita a compartir con ellos que Dios nos ama. Como María en las Bodas de Caná, también Brochero supo decir a Jesús: “no tienen agua”, “no tienen educación”, “no tienen caminos”, “no tienen medios acordes para encontrarse como hermanos y comercializar sus productos...”. Y él hizo lo que Jesús dijo: ayudó a todos sus contemporáneos a escuchar esa misma voz que abre las cataratas del amor de Dios y que se vuelca en el amor concreto al hermano: abrió escuelas, fue pionero en abrir un colegio para niñas, proyectó el ferrocarril, y entre todos hicieron caminos, acequias, diques, telégrafos, y la misma Casa de Ejercicios Espirituales.

     Hace cinco años, en el V Encuentro Nacional de Sacerdotes, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, nos decía: “Hay que caer en la cuenta que no se puede ser cristiano de etiqueta: o seguís a Jesús o nos sos cristiano, o ponés la carne sobre el asador o no sos cristiano. Hay que caer en la cuenta también que los cristianos de sacristía se tienen que ir al museo. Si sos cristiano, tenés que estar en la calle. El Cura Brochero era un salidor de alma. Brochero salía a buscar y como dice el Evangelio de San Mateo en la Parábola del Banquete, juntaba a buenos y a malos. A todos les daba los Ejercicios Espirituales. Brochero era un salidor, no se quedaba en la casa parroquial.”

     ¡Cuánto necesitamos no dejarnos vencer por el desaliento! ¡Cuánto necesitamos entusiasmarnos para trabajar juntos, sabiendo que podemos cambiar las cosas que no andan bien! Los cristianos “de sacristía” se tienen que ir al museo. Tenemos que poner “toda la carne en el asador”. Brochero nos alienta y entusiasma. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


(1) cfr. Mensaje de los obispos con ocasión de la Beatificación del Cura Brochero, 20 de abril de 2013.