domingo, 16 de septiembre de 2012

En tiempo de cacerolas... sopa para todos!


En tiempo de cacerolas... sopa para todos!

Hola amigo:

Hace unos meses me sorprendió la picardía de un comerciante que en la vidriera de su tienda había colocado un cartel que realmente llamaba la atención de los transeúntes. Aprovechando lo “famosa” que se hizo últimamente la expresión, con grandes letras escribió en la vidriera: “Ropa para todos”.

     Sin lugar a dudas es imprescindible construir una comunidad donde se viva la justicia para que las cosas alcancen para todos. Juan Pablo II nos enseñaba:  “Existen mecanismos que, por encontrarse impregnados no de auténtico humanismo sino de materialismo, producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres. No hay regla económica capaz de cambiar por sí misma estos mecanismos. Hay que apelar en la vida internacional a los principios de la ética, a las exigencias de la justicia.” (1)

     Cuenta la historia que cierto día un peregrino muerto de hambre llegó a un pueblo y, como en todos lados, donde pedía comida se la negaban porque su aspecto era bastante andrajoso, pensó en hacer algo para conseguir alimento. Dijo tener una piedra mágica con la que podía hacer la sopa más rica del mundo.

     Una vecina le preguntó qué podía hacer para lograrlo, y el peregrino le pidió una olla enorme con agua hasta la mitad. Hicieron un buen fuego y, a la vista de todos en medio de la plaza, pusieron el agua a hervir con la piedra adentro.

     La gente, movida por la curiosidad, se fue acercando. Era algo raro en el pueblo, porque los vecinos nunca hacían nada juntos. El peregrino probó el agua cuando ya estaba tibia y dijo que era exquisita, pero que estaría mucho mejor con un poco de sal y pimienta. Una vecina corrió a su casa para traer lo que el hombre solicitaba.

     El peregrino volvió a probar la sopa, y exclamó: “¡Deliciosa! Lo único que necesita son unas papas y cebollas.” Un aldeano se apresuró a conseguirlas. Y con el mismo entusiasmo y curiosidad se repitió la escena al pedir verduras y un poco de carne. La gente fue a buscarlos y hasta trajeron pan y frutas.

     Se sentaron a disfrutar de la espléndida comida, sintiéndose extrañamente felices de compartir, por primera vez, la sopa para todos.

     Aquel hombre extraño desapareció dejándoles la milagrosa piedra, que podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.

     Con la cooperación se alcanzan resultados extraordinarios, aún cuando se parta de contribuciones pequeñas o incluso insignificantes. Esta es la fuerza milagrosa que tiene el compartir.

     ¿Qué les parece: lo que es de todos no es de nadie, o lo que es de todos nos incumbe a todos?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo.

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


(1) Juan Pablo II, Discurso Inaugural en la Conferencia de Puebla, 28/01/1979


domingo, 5 de agosto de 2012

Cò foma?

Cò foma? (¿Co fuma?) 

¡Hola Amigo!

Iniciamos el mes de agosto, mes en el que desde varias organizaciones comunitarias se ha llamado Mes de la Solidaridad, conmemorando el nacimiento de Madre Teresa de Calcuta, el 26 de agosto y en Chile, la muerte del Padre Alberto Hurtado, el 16 de agosto. Ambos incansables luchadores de la justicia social y de la dignidad de las personas. En el mes de la solidaridad te invito a “abrir los ojos” y ver nuestra dolorosa realidad.

     Hay 925 millones de personas desnutridas en el mundo. Esto significa que al menos una de cada seis personas no tiene alimentos suficientes para estar saludable y llevar una vida activa. El hambre y la desnutrición son considerados a nivel mundial el principal riesgo a la salud, más que el Sida, la malaria y la tuberculosis juntas.

     Además del hambre que se siente cuando se tiene el estómago vacío, también existe otro tipo de hambre: el hambre oculto. Éste es producto de la deficiencia de micro-nutrientes y hace a las personas más susceptibles a las enfermedades infecciosas, perjudica el desarrollo físico y mental, reduce la productividad laboral y aumenta el riesgo de sufrir una muerte prematura.

     La desnutrición a una temprana edad reduce el desarrollo físico y mental durante la infancia. El retardo en talla o desnutrición crónica, como se le conoce, afecta a más de 147 millones de niños en edad pre-escolar de los países en desarrollo (Situación Mundial de la Nutrición, Comité Permanente de Nutrición de la ONU). Los dos primeros años de vida son la "ventana de oportunidad" para prevenir la desnutrición infantil, que causa un gran daño irreversible.

     Cò foma? ¿Qué hacemos con esto? ¿Qué podemos hacer? La impotencia, el dolor, el desconcierto… pueden llevarnos a preguntarle a Dios: “¿Por qué pasa esto? ¿Qué hacés por estos hermanos y hermanas?” Cuando Jesús  vio a una muchedumbre que acudía a él, percibiendo el hambre de la multitud, le preguntó a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer? Me parece que lo escucho a Jesús preguntándonos: “Cò foma?”

     Jesús le preguntó a Felipe y nos pregunta a cada uno de nosotros, porque quiere involucrarnos. Como en aquel tiempo, también hoy Jesús puede recibir distintas respuestas desde el miedo cuantitativo: “¡No tenemos plata!, ¡son muchísimos!, ¡no se puede hacer nada!…"

     El Evangelio nos relata que un niño compartió cinco panes y dos pescados. Jesús dio gracias y los distribuyó. Todos comieron hasta saciarse ¡y sobró! Es el milagro del compartir, ¡El escándalo de compartir! “Hacer que abunde el pan en la mesa de la humanidad… y no disminuir el número de los convidados al banquete de la vida”.

     Amigos, en este Mes de la Solidariad, los invito a que compartamos. Abramos esa “ventana de la oportunidad”. Descubrí “tu” forma de ayudar. Que no nos asuste el número, que nos entusiasme la generosidad. El remedio contra la desnutrición, también en Argentina, no pasa tanto por la plata que dispongamos. El remedio contra la desnutrición tenemos que buscarlo primero en nuestros corazones. ¿Cò foma?

     Hasta el próximo encuentro.

Jorge Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


[1] Cfr Jn 6,1-15
[1] Pablo VI, Alocución a los Representantes de los Estados, ONU, 4 de octubre de 1965.

domingo, 17 de junio de 2012

Ser papá en una sociedad sin padre

Ser papá en una sociedad sin padre


Hola amigo.
¡Feliz Día para todos los papás!

Desde hace 10.000 años, al surgir el patriarcado, el varón asumió, sin la compañía de la mujer, demasiadas tareas: ser jefe de la familia, organizar la vida pública, crear y ordenar el Estado, manejar los mecanismos de poder, hacer la guerra… “A todas estas tareas se asoció la ideología de que debía ser fuerte, eficiente y vencedor. Nunca podía fracasar ni perder, pues debía ser el pequeño dios sobre la tierra.

     Las sociedades modernas han llegado a tal grado de complejidad que han superado la capacidad de gestión y de control del hombre, que se ha transformado en un dios cada vez más irrisorio. Podía fracasar… y fracasó. No es dios, sino un simple mortal, débil que llora y clama socorro. Pero la sociedad le sigue pasando facturas que no sabe cómo atender. De ahí el eclipse de la figura tradicional del padre. La crítica anti-patriarcal se ha convertido en una crítica anti-padre, que ha acarreado una pérdida considerable para la familia y para los hijos/hijas.

     Este hecho no representa en sí mismo una aberración, sino un fenómeno propio de las modernas sociedades masificadas. Pero es fundamental distinguir entre los modelos de padre y el principio antropológico del padre. Una sociedad que, al criticar un modelo de padre (el patriarcal), llega a afectar con una crítica sin discernimiento el principio antropológico paterno, comienza a perder el rumbo, ve crecer la violencia, asiste a la demolición de la autoridad y permite que impere la falta de límites en las relaciones sociales. Está próxima al caos o está condenada al retorno del padre, pero ahora bajo la forma pervertida del autoritarismo, de la dictadura y del terrorismo de Estado.

     Gracias a Dios también podemos reconocer que por todas partes surgen figuras concretas de padres (padres, tíos, abuelos, parejas de las madres, hermanos mayores, docentes, pastores, etc.) que se inmunizaron contra la marca patriarcal y, dentro de la nueva sociedad emergente y mundializada, viven con dignidad, trabajan, cumplen sus deberes, muestran responsabilidad y determinación y, de esa manera, cumplen la función arquetípica y simbólica para con los hijos, función indispensable para que maduren su yo y, sin perplejidades y traumatismos, ingresen en la vida autónoma, hasta que sean padres y madres.

     La figura de san José, el padre de Jesús, nos puede ayudar. No se trata de comparar modelos de padre, el de san José y el contemporáneo. Son tan distantes que prácticamente no hay puntos de contacto. Pero lo que nos interesa para los padres contemporáneos son las actitudes, los valores y las virtudes vividas por san José. Éstas son humanas y pueden inspirarnos.

     La paternidad sana y vigorosa de san José fue la base para la experiencia espiritual de Jesús, que llamó a Dios Abbá (Papá). Si Jesús en su vida mostró extrema intimidad con Dios, llamándolo en el lenguaje infantil Abbá, significa que vivió una experiencia similar, de extrema intimidad, con su padre José.

     San José nos ayuda en el retorno al padre. Su modo de vivir la paternidad puede enriquecer la identidad de los padres y suscitar en ellos audacia para enfrentar los desafíos de la sociedad moderna, especialmente en la fase de globalización de la humanidad”. (1)

     En nuestra sociedad que experimenta la ausencia de la figura paterna, ¡cuánto tenemos que valorar y acompañar a tantos varones que se esfuerzan por ser verdaderos padres para sus hijos e hijas, alumnos y alumnas, sobrinos/as, nietos/as, hermanos/as menores, vecinos/as, comunidades de fe, etc.!

     A todos estos verdaderos papás, les deseo un muy feliz día.

     ¡Que pasen un lindo domingo en familia!


Jorge Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


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(1) cfr. Boff, Leonardo. San José, Padre de Jesús en una sociedad sin padre. Editorial Sal Terrae, Maliaño, Cantabria, 2007. Páginas 172-180



jueves, 7 de junio de 2012

El tiempo vivido

El tiempo vivido

Hola amiga/o.
Hoy quiero hacerte una invitación. Te invito a que dejes salir al buscador/a que hay en vos para que puedas vivir en plenitud y muy feliz la vida que se nos ha regalado.

     Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando; es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

     Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de sus abuelos. Luego de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, la pequeña ciudad. Un poco antes de llegar, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada. Una puerta chiquita de bronce lo invitaba a entrar.

     De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y comenzó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

     Sus ojos eran los de un buscador, quizás por eso descubrió, sobre las piedras, aquella inscripción: “Pedro, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”.

     Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Ésta decía: “Juanita, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.

     El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, era una tumba. Una por una empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...

     Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. “No, ningún familiar” -dijo el buscador- “¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la terrible maldición que pesa por sobre esta  gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?”

     El anciano sonrió y dijo: “Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré... Cuando un joven cumple los quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí colgando del cuello. Es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado... y a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

     Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media?... Y después... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?... ¿Y el embarazo y nacimiento del primer hijo?... ¿Y el casamiento de los amigos?... ¿Y el viaje más deseado?... ¿Y el reencuentro con la familia?... ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¿Horas? ¿Días?...  Así... cada momento que disfrutamos lo vamos anotando en la libreta... cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido”.

     Amiga/o, te deseo que seas muy feliz. Por eso te invito a ser un buscador y valorar el tiempo vivido.

     Hasta el próximo encuentro


Jorge Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



miércoles, 23 de mayo de 2012

La Patria vestida de fiesta

¡Hola amigo!

Hoy comparto contigo la reflexión del Diácono Lucas Trucco.

“Comienzo compartiendo una poesía que es para niños de jardín de infantes:

El patio de mi escuelita 
se vistió todo de fiesta 
sol en todos los rincones 
y flores en las macetas.
En cada boca una estrofa
con sabor a patria nueva
y en cada pecho argentino 
prendida una escarapela. (Carlos D. Puig)

El 25 de Mayo es un día para vestir de fiesta nuestra vida, porque somos de este país. Tal vez quisiéramos haber nacido en otro lugar o irnos a vivir a otra parte, pero la realidad nos dice cada mañana: “Usted está aquí” –como dicen los carteles en esos lugares grandes donde uno se pierde a cada momento. El festejo del 25 de Mayo quiere, al igual que aquellos carteles, ubicarnos donde estamos, vivimos, nos movemos.

     Podemos estar de acuerdo o no con la política actual, criticar a los de arriba o a los de abajo, mirar a otra bandera con cariño, ser simpatizante de tal o cual ideología, pero lo que no podemos es olvidarnos de que un país es más que una porción de territorio, es una comunidad que trata cada día de caminar junta.

     Nunca debemos olvidar que, por más que algunos días grises cubran nuestros días, el sol siempre está –como afirma una vieja canción- latente para salir a iluminar nuestro caminar, para salir a darnos el calor de la esperanza y la confianza en los que caminan a nuestro lado.

     Cuando nuestros niños dicen: “En cada boca… en cada pecho”… es más que un lugar físico, es saber que la patria se construye desde adentro, desde el alma. Y esto se expresa en las familias que se juntan a comer; en las manos amigas que aprovechan el feriado para tomar unos mates con torta frita; en los que, acordándose de las veces que sus abuelos y abuelas los visitaron, salen con todo el tiempo del mundo, y sin medir los minutos, a visitar a esos hombres y mujeres que traen la vida gastada por los años vividos y entregados por amor.

     Esto es la patria: “celebrar juntos, estar juntos”. Este es el país que queremos. Más allá de creencias y políticas, todos estamos llamados a tender una mano amiga, porque antes nos la tendieron a nosotros: la señorita y compañeros del colegio, los profesores de la secundaria, los compañeros del trabajo, la familia. Todos somos deudores de ayudar a construir la comunidad, porque cada día, y entre todos, hay que construir la Patria nueva.

     Cuando esta semana del 25 de Mayo prendas la escarapela en el pecho recordá que el amor a los colores celeste y blanco no sirve si queda en el egoísmo y la ambición. Recordá que al país lo hacemos entre todos. Es verdad que hay mucha gente que no le interesa y hace la suya, pero la gran mayoría de las personas que habitamos este país apostamos cada día por algo mejor.

     Quizás no todos trabajan como uno quisiera, o no piensan igual que nosotros, pero cada uno desde lo que es y  tiene ayuda a  formar la herencia de quienes vienen detrás de nosotros. Porque lo cierto es que un día todos partiremos, y nuestros nombres quizás no sean recordados, pero nos iremos con la conciencia alegre y el corazón contento de que dimos todo lo que teníamos, que dejamos la marca en este suelo, que apostamos por lo mejor, y por sobre todas las cosas, que nuestro esfuerzo en el anonimato un día hará sonreír a los niños que orgullosos de su país y su gente recitarán: “El patio de mi escuelita (mi país) / (Hoy) se vistió todo de fiesta”.

     ¡Feliz Día de la Patria!

     Hasta el próximo encuentro

Jorge Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com