jueves, 18 de junio de 2015

Confianza

Confianza

¡Feliz Día del Padre!

Aunque no deja de ser una fecha comercial, el tercer domingo de junio en Argentina queremos agradecer y celebrar a nuestros papás.

     Los que ya los tenemos en el cielo, agradecemos y celebramos dando gracias al Buen Dios por todo lo que aprendimos de ellos, recordándolos con afecto y un corazón emocionado, lleno de recuerdos imborrables. Rezamos por y con ellos. Quienes tienen aquí a su papá tratarán de compartir con ellos, cada uno como pueda, celebrando el regalo de la vida. Podemos aprovechar este día para muchas cosas. Cada familia tratará de organizarse para celebrar a los padres-hijos y a los hijos-padres. Es el amor que se difunde.

     Entre tantos valores que podemos destacar de la paternidad, hoy los invito a ser agradecidos porque aprendimos a confiar. Algo tan necesario cuando éramos niños y tan importante cuando vamos creciendo. Nuestro mundo materialista e individualista, sumado a nuestra “cultura piamontesa”, nos puede volver cada día más “desconfiados”.

     En el día del padre nos hace bien recordar las enseñanzas de Jesús que, con sus palabras pero fundamentalmente con su vida, nos enseña a confiar en el Padre Dios que nos alimenta, nos cuida, nos salva, nos espera, nos abraza y perdona… nos hace crecer en libertad.

     Agradecemos a nuestros papás que nos han manifestado la bondad del Padre Dios, en quien podemos confiar siempre. Todos, de alguna manera, somos como el niño de la historia que hoy les comparto:

     "Un hombre observó al niño solo, en la sala de espera del aeropuerto, esperando la hora de su vuelo. Cuando comenzó el embarque el niño fue colocado al frente de la fila para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.

     Al entrar al avión, el hombre vio que el niño estaba sentado al lado de su asiento, quien lo saludó muy amablemente y enseguida comenzó a pasar el tiempo pintando un libro. No demostraba ansiedad o preocupación en las preparaciones para el despegue.

     Durante el vuelo el avión entró en una tempestad muy fuerte que lo hizo balancearse como una pluma al viento. La turbulencia y las sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros. Pero el niño parecía encarar todo con la mayor naturalidad.

     Una de las pasajeras, sentada del otro lado del pasillo, estaba muy asustada con todo aquello y no podía comprender cómo el niño seguía tranquilamente pintando su libro. Cuando la turbulencia fue más fuerte la mujer no aguantó e increpó al  niño:

     ¿No tenés miedo?

     No señora, no tengo miedo -le respondió. Y levantando los ojos rápidamente de su libro de pintar, agregó:

     ¡El piloto es mi papá!"

     ¡Gracias y feliz día a todos los papás!

     Hasta el próximo encuentro.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



domingo, 7 de junio de 2015

Comer perdices para ser felices?

Hola amigo/a.

     ¿El tiempo se te “pasa volando”? ¿Sos feliz? El cuento de Pedro Sacristán (1) que hoy compartimos nos ayuda a buscar la felicidad aprovechando el tiempo para algo más que “comer perdices”.

     Érase una vez el final de un cuento de hadas. Todo había acabado felizmente, y el príncipe y la princesa habían llegado a casarse tras muchas aventuras. Y vivieron felices y comieron perdices.

     Pero, al día siguiente, el príncipe tenía un fuerte dolor de cabeza y no quería comer perdiz. Salió a pasear por los jardines mientras la princesa devoraba una perdiz tras otra. Comió tantas que al llegar la noche sufrió una gran indigestión. Esa noche, el príncipe protestaba, pues no se sentía feliz. ‘Si no eres feliz, es porque no has comido perdiz’, le recriminó la princesa. Y al día siguiente ambos sólo comieron perdices, pero el mal humor del príncipe no desapareció, y la indigestión de la princesa empeoró.

- ¿Cómo puede irnos tan mal? ¿Acaso no fue todo perfecto durante el cuento?

- Es verdad. Lo tenemos todo, ¡y hasta nos hemos casado! ¿Qué más necesitamos para ser felices?

     Ninguno de los dos tenía ni idea, pues se habían preparado para vivir una vida de cuento. Pero, al terminar el cuento, no sabían por dónde seguir. Decididos a reclamar una felicidad a la que tenían derecho, fueron a quejarse al escritor del cuento. Y, tras muchas discusiones, lo único que consiguieron fue que eliminara lo de comer perdices. Seguían sin ser felices, claro, pero al menos la princesa ya no tenía indigestión.

     La infeliz pareja decidió entonces visitar a las más famosas parejas de cuento. Pero ni Cenicienta, ni la Bella Durmiente, ni siquiera Blancanieves, hacían otra cosa que dejar pasar tristemente los días en sus palacios. Ni una sola de aquellas legendarias parejas había sabido cómo continuar el cuento después del día de la boda.

- Nada, tendré que encargarme de mi felicidad yo misma - decidió la princesa precisamente el día que el príncipe pensó lo mismo.

     Y cada uno se fue por su lado a intentar ser feliz haciendo aquello que siempre le había gustado. Pero por emocionantes y especiales que fueran todas aquellas cosas, no era lo mismo hacerlas sin tener a su lado a su amor de cuento. Tras aceptar su fracaso por separado, volvieron a encontrarse en el palacio llenos de pena y desesperanza.

- Lo hemos intentado todo- dijo el príncipe, cabizbajo. Ya no queda nadie más a quien pedirle que nos haga felices. Estamos atrapados en un penoso final de cuento.

- Bueno, aún nos queda una cosa por probar -susurró la princesa. Hay alguien que aún no se ha encargado de tu final feliz. ¡Aún no me he encargado de hacerte feliz! Ni vos tampoco de mí.

     No fue fácil, porque los dos eran bastante caprichosos. Pero, a pesar de todo, se querían, y descubrieron que, al esforzarse por el otro y olvidándose de sí mismos, no necesitaban más que ver asomar la felicidad en el rostro de la persona amada para sentirse plenamente dichosos.

     Pronto se sintieron tan bien repartiéndose felicidad que no pudieron parar en ellos mismos, y comenzaron también a preocuparse de la felicidad de sus súbditos y los demás personajes de su cuento.

     Así, habiendo descubierto el secreto de los finales felices, hicieron por fin una última visita para llevar a su amigo, el escritor, un regalo muy especial: un nuevo final de cuento. Y el escritor lo tomó y lo agregó a la última página, donde desde entonces puede leerse “…y, renunciando a su felicidad por la del otro, pudieron amarse y ser felices para siempre”.

     Sería interesante que nos planteemos así la vida para que no quede “encerrada en un cuento”. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com

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(1) Cfr. http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/%3Fy-si-no-fueron-felices-y-se-hartaron-de-perdices


sábado, 18 de octubre de 2014

Feliz Día para "todas" las Madres

¡Hola amigas y amigos!

¡Feliz día a todas las mamás!

     Felicitamos a todas las mamás, que nos han dado la vida, nos han enseñado el amor, la ternura, nos abrieron la mirada a la fe.

     Recordamos agradecidos también a nuestras abuelas, especialmente aquellas que cuando deberían haber empezado a disfrutar de su condición de abuelas, tuvieron que aprender de nuevo a ser madres de sus nietos. En vez del descanso merecido, tuvieron que arremangarse y cambiar pañales.

     Agradecemos hoy también la maternidad de aquellas mujeres que no pudieron tener hijos, pero que no se quedaron centradas en sí mismas, sino que gestaron hijos de otro modo. Agradecemos la maternidad de esas “tías buenas”, que no suelen faltar por Gracia de Dios en cada familia, quienes sacrificaron su propio proyecto de formar una familia, porque los otros hermanos se adelantaron a ellas y llegado el momento sintieron que su sitio era quedarse con los padres ya mayores. No por descarte, sino por opción. Son madres de sus padres, de sus hermanos, de sus sobrinos y hasta de algún otro protegido.

–  “Tía, nos vamos de vacaciones, ¿te quedás en la ciudad?”
– “Sí, sí, por supuesto”, contesta la tía que ya tenía planeadas sus vacaciones con las amigas pero ahora las posterga.
– “¿Entonces podrás cuidar el gato y los canarios… y dar una mirada a la casa?...
– “Muy bien, lo haré todo”- responde la tía. Ella no olvida ningún cumpleaños, no olvida los nombres de los sobrinos ni los aniversarios de luto. La tía que va a visitar a los pobres y que tiene que acudir a todos los pedidos del párroco en pro de no se sabe cuántas obras.

     Y un buen día se fue la tía, sin alaridos, se fue, discreta hasta en la muerte, con palabras de cariños para todos. ¿Quién se atrevería a afirmar que no ha cumplido su misión de Madre en la tierra?

     Celebramos hoy la valentía de las mamás solas, que se animaron a enfrentar heroicamente la mezcla de miedos, culpas, inseguridades, ante el “qué dirán” y hasta, a veces, la dureza de la incomprensión y la soledad del exilio en su propia familia. ¡Que ellas nos ayuden con su ejemplo a entender por fin, contra toda opinión de este mundo empachado de egoísmo, que es mucho más hermoso y más digno cuidar un corazón que cuidar una apariencia!

     Celebramos la maternidad de las religiosas y consagradas, sean de la religión que sean. Mujeres que han puesto su enorme potencial femenino y maternal de ternura y de don en la oración por nosotros, en la formación de los corazones jóvenes, en el consolar a los enfermos, en el acompañar y despedir con dulzura a los moribundos, en el trabajar arduamente junto con los pobres, en el cuidar delicadamente a los ancianos y a los niños.

     ¡Qué bien nos hacen estas mujeres, estas madrazas! (1)

     ¡Feliz día a todas las mamás! Gracias, porque de tantas maneras diferentes nos muestran el rostro materno de Dios.

     Hasta el próximo encuentro.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com

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(1) Cfr. P. Ángel Rossi s.j., Radio Continental, 18/10/2013.


viernes, 1 de agosto de 2014

Aprender de los niños

Aprender de los niños

¡Hola amigos!

     Cuando yo era chico, el primer domingo de agosto en Argentina celebrábamos el Día del Niño. Parece que,  para que los padres puedan cobrar el sueldo y comprar los regalos para sus hijos, los que los venden han propuesto cambiar la celebración para el segundo domingo de agosto. Con tanta propaganda los chicos hace semanas que están pidiendo lo que quieren que les regalen para celebrar su día.

     Más allá de los regalos, hoy te propongo que pensemos otra forma en que los adultos podemos celebrar el Día del Niño.

     Cuenta la Biblia (Mc 10, 13-16) que algunas personas presentaron sus niños a Jesús para que Él los tocara, y los discípulos reprendieron a esa gente. Jesús, al ver esto, se indignó y les dijo: “Dejen que los niños  vengan a mí. ¿Por qué se lo impiden? El Reino de Dios es para los que se parecen a los niños, y les aseguro que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.  Jesús los abrazaba y luego ponía sus manos sobre ellos para bendecirlos (1).

     ¿Cuál es la actitud correcta del adulto frente al niño?

     Hoy, con el progreso de la ciencia, de la pedagogía y la reforma educativa, la más grande preocupación de los adultos es formar bien a sus hijos. ¿Existe igual preocupación en los padres de familia y en los adultos de aprender de los niños y de los  jóvenes? ¿Para qué sirve la escuela? ¿Para hacer que los niños piensen como adultos o para  ayudarlos a ser ellos mismos?

     Nos duele nuestra realidad de tantos niños desnutridos, abusados, explotados, maltratados, escandalizados… Son gritos que nos horrorizan (Mt 18,6-7). ¡Tantas situaciones y tantas personas les “hacen imposible la vida”! Como sociedad, los adultos tenemos el compromiso de regalarles una vida más humana. Algo tenemos que hacer para que los niños no sólo sean “destinatarios” sino “protagonistas” de una vida digna.

     Muchos se preocupan solamente de lo que deben enseñar a los niños. Jesús se  preocupa también de convencer a los adultos de que pueden aprender algo de los niños.

     El segundo domingo de agosto, si pueden, no dejen de hacerles algún regalo a sus chicos. Pero también, como nos enseña Jesús, no dejemos de aprender de ellos.

     ¿No les parece una buena forma de celebrar el Día del Niño hoy, el domingo que viene y todos los días?

     Hasta el próximo encuentro.


(1) Cfr. Carlos Mesters, Círculos Bíblicos.

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



sábado, 28 de junio de 2014

Rezamos por Francisco

Rezamos por Francisco

Hola amigos!

     El domingo 29 de junio, al celebrar en la liturgia de la Iglesia la fiesta de los santos Pedro y Pablo, celebramos el Día del Papa.

     Francisco es noticia, casi todos los días. Es Buena Noticia, porque con sus gestos y palabras nos anuncia la Alegría del Evangelio de Jesús y nos entusiasma a muchos. Hasta los que hace pocos años se enfrentaban al cardenal Bergoglio hoy parece que lo aprecian y valoran. Hay también quienes lo critican duramente, especialmente entre los sectores más conservadores de la Iglesia, de aquí y de allá. No se puede conformar a todos. Y es que el ministerio del Obispo de Roma no es para “conformar” a todos, sino para garantizar la unidad y la pluralidad. Armonizar las diferencias, pero no desde una tibia mediocridad sino desde una opción clara por los valores fundamentales del Evangelio.

     «La variedad en la Iglesia, que es una gran riqueza, se funde siempre en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las baldosas se juntan para formar el único gran diseño de Dios. Esto debe impulsar a superar siempre cualquier conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos en las diferencias: no hay otro camino católico para unirnos. Éste es el espíritu católico, el espíritu cristiano, unirse en las diferencias. Éste es el camino de Jesús» (1).

     En un mundo socialmente desarticulado, con ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres y con una ambición de poder que con violencia pretende hegemonizar el dominio sobre los demás, el papa Francisco con sus gestos nos entusiasma… otro mundo es posible. No se trata de una ilusión, sino de una certeza de fe: el Evangelio de Jesús nos cambia la vida.

     Los gestos del papa Francisco son elocuentes, valen más que mil palabras y siempre nos remiten a Jesús. Seguramente el Papa no querrá que hoy nos centremos en su persona. Él quiere llevarnos a Jesús porque es parte importante de una fe viva descubrir y alentar los indicios que en nuestra sociedad se encaminan al cese de la corrupción, al remedio de las desigualdades, a la erradicación de la dependencia que causa constante empobrecimiento, al restablecimiento de las posibilidades de gozar y hacer producir nuestras propias riquezas. ¡Esto significa creer que Jesús es el Hijo de Dios vivo y que nosotros seamos sus discípulos!

     En el Día del Papa, mirando a Francisco contemplemos a Jesús que sigue convocándonos y enviándonos a ser sus testigos. Y recemos por Francisco, como él siempre nos pide. Que su ministerio nos ayude a todos a entusiasmarnos para que busquemos primero el Reino de Dios y su Justicia. Lo demás se nos dará por añadidura. (cfr. Mt 6,33)

     Que pasen un lindo domingo en familia.

(1)- Papa Francisco, Homilía 29 de junio de 2013.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



viernes, 13 de junio de 2014

Mi papá es una silla

Mi papá es una silla

Hola amigas y amigos!

Quiero desearles un muy feliz día a todos los Papás. Aunque ya no seamos niños, el cuento de Liliana Castello que hoy compartimos, puede motivar en todos (niños, jóvenes y adultos) el agradecimiento a nuestros padres. Quienes ya tienen a su papá en el cielo, una oración agradecida por ellos. Quienes tenemos la dicha de tener nuestro papá con nosotros, gestos de gratitud y cariño.

“- ¡Mi papá es una silla! - dijo el niño en medio de la clase y todos lo miraron sin entender semejante concepto.

     Los pequeños sabían que había padres vendedores, bomberos y hasta equilibristas, pero papás que fuesen sillas… no, eso nunca.

     La maestra preguntó al niño el porqué de tal afirmación.

     - Porque con él me siento cómodo.
     - Pero eso no lo convierte en una silla- respondió confundida la maestra.

     El niño prosiguió:
     - Porque puedo descansar en él y porque si no alcanzo algo que quiero, él me ayuda y así sí puedo. Porque él es firme, fuerte y sé que con él, nunca me voy a caer.

     Sonó el timbre del recreo.

     Todos los niños salieron a jugar pensando que un papá se parece mucho a una silla: cómoda, fuerte y firme”.

     ¡Gracias papá por ser como una silla!

     Que pasen un feliz Día del Padre en familia…

     Hasta el próximo encuentro

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



jueves, 17 de abril de 2014

Creo en tu resurrección!

Resurrección

¡Creo en tu resurrección!

“Yo creo en vos Cristo obrero, luz de luz y verdadero unigénito de Dios,
que para salvar al mundo en el vientre humilde y puro de María se encarnó.
Creo que fuiste golpeado, con escarnio torturado, 
en la cruz martirizado siendo Pilato pretor,
el romano imperialista, puñetero y desalmado,
que lavándose las manos quiso borrar el error.

Yo creo en vos compañero, Cristo humano, Cristo obrero, de la muerte vencedor.
Con tu sacrificio inmenso engendraste al hombre nuevo para la liberación.
Vos estás resucitando en cada brazo que se alza
para defender al pueblo del dominio explotador.
Porque estás vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela,
creo en tu lucha sin tregua creo en tu resurrección”.

Jairo popularizó entre nosotros el Credo de la Misa Campesina Nicaragüense con el que hace casi cuarenta años un grupo de cristianos expresaron la fe en Jesús que murió y resucitó para salvarnos.

     Hoy también los cristianos estamos convencidos de la presencia de Jesucristo Resucitado entre nosotros y lo buscamos en medio de nuestra vida de cada día, ya que es el lugar que Él eligió para darse a conocer, quedarse y hacer amistad con los hombres.

     Por eso creemos que es imprescindible aprender y hacer el ejercicio de leer la vida a la luz del Evangelio, hasta que llegue a ser algo habitual en nosotros.

     Leer la vida desde la fe en Jesús es darnos cuenta de todo lo que pasa a nuestro alrededor, canalizando con alegría las ansias de vivir en sus manifestaciones más variadas y valorando positivamente todo lo que traiga consigo una vida más humana.

     Jesús sigue vivo entre nosotros sosteniendo nuestras luchas, entusiasmando nuestras búsquedas y animando nuestra esperanza.

     Porque creo en su Resurrección, les deseo ¡Muy feliz Pascua de Resurrección!

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com




viernes, 21 de marzo de 2014

Diálogo: Memoria, Verdad y Justicia

Diálogo: Memoria, Verdad y Justicia

¡Hola amigos!

El feriado nacional del 24 de marzo nos invita a reflexionar. “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla". (1)
 
     La búsqueda y la lucha por la justicia no deberían abrir las heridas, sino por el contrario, deberían ayudarnos a curar las heridas en nuestros vínculos institucionales e interpersonales. La justicia es la base de la construcción social, porque “justicia sin misericordia es crueldad y misericordia sin justicia genera disolución.” (2)

     El objetivo de esta jornada nos invita a aprender de la historia para no repetir los errores del pasado y para potenciar sus logros y virtudes. Por eso no es bueno recordar sólo lo malo del pasado, y peor aún, recordar lo malo que “hicieron otros” olvidando nuestros propios yerros. También nos hará bien recordar a tantas y tantos que entregaron su vida por la verdad y la justicia. Nos hará bien dialogar, para recordar toda la historia, porque “una verdad a medias, es una gran mentira”. No debemos olvidar que la verdad nos hará libres.

     Al compartir con ustedes estas convicciones, no estoy pensando solamente en la década del ’70, aunque la conmemoración del lunes nos remite a ella. Tampoco estoy pensando sólo en los distintos estamentos del Estado, sino también en las dirigencias políticas, empresariales, sindicales… también en las dirigencias eclesiales… Los totalitarismos de todos los tiempos sembraron y siguen sembrando la desconfianza, el miedo y el individualismo con eslóganes como: “algo habrán hecho”, “no te metás”, “el silencio es salud”, desarticulando las construcciones comunitarias, porque el miedo nos paraliza.

     Al conmemorar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia necesitamos dialogar. Aprender a dialogar. No cansarnos de dialogar. “Necesitamos ser pacientes si queremos entender a quien es distinto de nosotros… Necesitamos ternura… Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas.” (4)

     Para recordar la integridad de la historia, para sanar las heridas, para conocer la verdad, para construir la justicia… necesitamos dialogar. ¿No les parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com

1  Marco Tulio Cicerón.
2  Santo Tomás de Aquino.
3  cfr. Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, 8,32
4  Papa Francisco, “Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2014.



viernes, 21 de febrero de 2014

La no violencia activa

La no violencia activa

¡Hola amigo!

Los incidentes violentos acontecidos durante estos días en Venezuela nos conmueven. También entre nosotros la violencia nos conmociona y, tal vez por la cotidianeidad, puede hasta insensibilizarnos. Violencia en las familias, violencia en el fútbol, violencia en las calles, violencia verbal y violencia física, golpe por golpe, puesto por puesto, grito por grito… No podemos olvidar que en el pasado reciente de nuestra historia, hasta se trató de “justificar” la violencia diciendo: “algo habrán hecho”.

     Para superar el miedo que nos paraliza y la indiferencia o la agresión que nos deshumaniza, Jesús nos enseña: “Han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra” (Mt 5, 38).

     Si bien la Ley del Talión (“ojo por ojo”) supuso en su momento un gran progreso, porque ponía un límite a la venganza, evidentemente no nos ayuda a romper el espiral de violencia. Sabiamente decía Gandhi: “Con la ley del ojo por ojo todos terminaremos ciegos”.

     Con un estilo oriental de hablar, Jesús se expresa usando figuras exageradas, para profundizar el sentido de las palabras y no para un cumplimiento literal. Tomar estas expresiones al pie de la letra produciría un caos social y hasta injusto porque dejaría impunes a los agresores. Tampoco Jesús cumplió “al pie de la letra” lo de poner la otra mejilla. En el juicio que le hicieron en casa del sumo sacerdote, cuando un soldado lo abofeteó, protestó y cuestionó al soldado que le pegaba. Jesús nos propone vencer el mal a fuerza de bien, la resistencia no violenta o la no violencia activa.

     Jesús llama la atención sobre el espiral de violencia deshumanizadora al que nos lleva el odio. El camino de la paz sobre la base de la justicia supone renunciar a la violencia, incluso con los enemigos. Es un amor como el de Dios, que supera las palabras y busca la conversión del enemigo. No sólo los enemigos personales, también los enemigos nacionales, sociales, partidarios. Dios no espera que merezcamos algo para amarnos. Nos ama primero para que nosotros podamos amarlo. Dios ama también a sus enemigos y espera que este amor los convierta en amigos. Es un mensaje de no fácil interpretación y de difícil aplicación. Pero no tenemos que diluirlo de tal manera que las cosas queden como están.

     La pura Ley del Talión no alcanza para crear una sociedad mejor. Si al agresor se le responde con una ley agresiva, no salimos del esquema, seguimos engendrando violencia. Más difícil pero más efectivo es tratar de mostrar que existe otra manera de relacionarnos.

     Evidentemente “amar al enemigo” no puede significar que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

     Amar al enemigo significa “no hacerle mal”. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos tenemos que preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza. Amar al enemigo es también “estar dispuestos a hacerle el bien”. El odio entre enemigos hay que sanearlo desde la misma raíz. Esto no se consigue de un día para otro. Pero por lo menos no tomemos el odio de hoy como lo normal. Sepamos, al menos, lamentarnos de esta situación para intentar un nuevo estilo de relaciones superando las argumentaciones que intentan justificarlo, porque si no el espiral de violencia nos destruye a todos.

     ¿A quién podemos no responderle con agresiones esta semana? Interesante la propuesta de Jesús. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com




viernes, 25 de octubre de 2013

Elegir

Elegir

¡Hola amigas y amigos!

¿Se han cansado de las propagandas políticas? ¿Decidieron? El domingo 27 los argentinos participaremos en un acto sumamente importante: las elecciones legislativas. Es fundamental que todos podamos expresar nuestra decisión con respeto, libertad y responsabilidad. Para ayudarnos a tomar una decisión libre y responsable desde el viernes se acallaron (o se deberían haber acallado) las propagandas. Comparto con ustedes esta historia, para ayudarnos mutuamente a ser respetuosos.

     “Había una vez un tigre sin color. Todos sus tonos eran grises. Tanto, que parecía salido de una de esas películas antiguas. Su falta de color lo había hecho tan famoso, que los mejores pintores del mundo entero habían visitado su zoológico tratando de colorearlo, pero ninguno había conseguido nada: todos los colores y pigmentos resbalaban sobre su piel.

     Entonces apareció Chiflus, el pintor chiflado. Era un tipo extraño que andaba por todas partes pintando alegremente con su pincel. Mejor dicho, hacía como si pintara, porque nunca mojaba su pincel, y tampoco utilizaba lienzos o papeles; sólo pintaba en el aire, y de ahí decían que estaba chiflado. Por eso les hizo tanta gracia a todos que Chiflus dijera que quería pintar al tigre gris.

     Al entrar en la jaula del tigre, el chiflado pintor comenzó a susurrarle a la oreja, al tiempo que movía su seco pincel arriba y abajo sobre el animal. Y sorprendiendo a todos, la piel del tigre comenzó a tomar los colores y tonos más vivos que un tigre pueda tener. Estuvo Chiflus mucho tiempo susurrando al gran animal y retocando todo su pelaje, que resultó bellísimo.

     Todos quisieron saber cuál era el secreto de aquel genial pintor. Chiflus explicó cómo su pincel solamente servía para pintar la vida real, que por eso no necesitaba usar colores, y que había podido pintar el tigre con una única frase que susurró a su oído continuamente: "En sólo unos días volverás a ser libre, ya lo verás". Y viendo la tristeza que causaba al tigre su encierro, y la alegría por su libertad, los responsables del zoológico finalmente lo llevaron a la selva y lo liberaron, donde nunca más perdió su color”.

     La democracia, y especialmente su expresión institucional en las cámaras legislativas, favorecen la expresión de la pluralidad. Las diferencias no tienen por qué ser ocasión de división. Más bien pueden ser una gran oportunidad para celebrar la armonía multicolor de la vida. No podemos conformarnos con ser grises. Como el personaje del cuento, también hoy los argentinos necesitamos entusiasmarnos mutuamente: ¡En sólo unos días volverás a ser libre!

     Podremos ser libres, cada vez más libres, si nos comprometemos a expresar nuestras opciones con libertad y responsabilidad respetando las iniciativas diferentes. Ésa es la fiesta multicolor de la democracia: comprometernos para no ser grises, respetarnos para construir juntos la Patria que todos soñamos.

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



martes, 10 de septiembre de 2013

Cura Gaucho

Cura Gaucho

¡Hola amiga y amigo!

Más nuestro que el pan casero es el título de un libro sobre la vida del Cura Brochero. Él supo hablar “el lenguaje del pueblo”, con sus palabras pero principalmente con su vida. Por eso la beatificación del Cura Brochero es una oportunidad para los cordobeses y para todos los argentinos porque a través del testimonio de su vida pobre y entregada Dios nos convoca y alienta.

     Brochero fue un verdadero Pastor con olor a oveja. Nació en Santa Rosa de Río Primero en 1840. Se formó en el Seminario de Córdoba y en 1869 fue destinado como cura párroco a Traslasierra. Desde las Altas Cumbres, divisando el valle, vio que estaba todo por hacer. Pastor dotado de gran espíritu de sacrificio y extraordinaria caridad pastoral y social, sirvió a la gente más pobre del campo, compartió su vida y promovió en ella la elevación humana y religiosa (1).

     El Cura Brochero nos anima, como bautizados, a salir a las fronteras, a ir hacia los que no conocen el amor de Dios porque no se les ha anunciado o porque la cruda realidad que les toca vivir les dice que Dios pareciera estar ausente de sus vidas. Nos invita a compartir con ellos que Dios nos ama. Como María en las Bodas de Caná, también Brochero supo decir a Jesús: “no tienen agua”, “no tienen educación”, “no tienen caminos”, “no tienen medios acordes para encontrarse como hermanos y comercializar sus productos...”. Y él hizo lo que Jesús dijo: ayudó a todos sus contemporáneos a escuchar esa misma voz que abre las cataratas del amor de Dios y que se vuelca en el amor concreto al hermano: abrió escuelas, fue pionero en abrir un colegio para niñas, proyectó el ferrocarril, y entre todos hicieron caminos, acequias, diques, telégrafos, y la misma Casa de Ejercicios Espirituales.

     Hace cinco años, en el V Encuentro Nacional de Sacerdotes, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, nos decía: “Hay que caer en la cuenta que no se puede ser cristiano de etiqueta: o seguís a Jesús o nos sos cristiano, o ponés la carne sobre el asador o no sos cristiano. Hay que caer en la cuenta también que los cristianos de sacristía se tienen que ir al museo. Si sos cristiano, tenés que estar en la calle. El Cura Brochero era un salidor de alma. Brochero salía a buscar y como dice el Evangelio de San Mateo en la Parábola del Banquete, juntaba a buenos y a malos. A todos les daba los Ejercicios Espirituales. Brochero era un salidor, no se quedaba en la casa parroquial.”

     ¡Cuánto necesitamos no dejarnos vencer por el desaliento! ¡Cuánto necesitamos entusiasmarnos para trabajar juntos, sabiendo que podemos cambiar las cosas que no andan bien! Los cristianos “de sacristía” se tienen que ir al museo. Tenemos que poner “toda la carne en el asador”. Brochero nos alienta y entusiasma. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


(1) cfr. Mensaje de los obispos con ocasión de la Beatificación del Cura Brochero, 20 de abril de 2013.


viernes, 24 de mayo de 2013

25 de Mayo de 2013


25 de Mayo de 2013

Unidad en la diversidad

Hola amigo. ¿Cómo pasaste la semana? ¿Ayer hubo locro? La celebración de la Fiesta de la Patria en el clima de confrontaciones permanentes que vivimos los argentinos en los últimos meses me motivó para compartir contigo algunas reflexiones.

     Nuestras diferencias también pueden ser ocasión de integración y complementariedad. Si no asumimos de este modo las diversidades, los enfrentamientos entre grupos y sectores pueden terminar destruyendo nuestra unidad nacional.

     La necesidad de paz y la reconciliación pueden no ser realidades tan evidentes para los más jóvenes. Los dramas causados por los enfrentamientos entre los argentinos para las nuevas generaciones pueden ser sólo una anécdota. Y la sociedad de hoy, la "sociedad del instante", no ayuda a forjar una conciencia histórica.

     Creo que tenemos que velar por conservar estos valores originarios: la Patria Argentina y la Gran Patria Latinoamericana se fundan en el respeto de la unidad en la diversidad. Es fundamental recuperar este concepto en el plano Institucional. Pero el gran desafío consiste en realizar la unidad en la diversidad también en la vida cotidiana de las familias y de las organizaciones intermedias.

     Para vivir la unidad en la diversidad hay que reconocer el valor de una raíz común, plasmada en el preámbulo de nuestra Constitución Nacional: “Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección... de Dios, fuente de toda razón y justicia”.

     En una sociedad fragmentada se puede desarrollar una fuerte agresividad. Esa hostilidad se combate comprometiéndonos a construir la comunidad y fomentando un sentimiento común. En esto la fe cristiana que profesamos la inmensa mayoría de los argentinos puede hacer un gran aporte.

     La mentira y las apariencias institucionales, en todos sus niveles, caracterizan nuestra sociedad farisea, donde importa más lo que los demás ven y no lo que en realidad somos o hacemos. En una cultura así, el testimonio de las personas reviste gran importancia, porque la gente ya no cree en las verdades generales; sólo cree en personas reales que encarnan esas verdades.

     Argentina necesita personas que, mediante una actitud positiva, estén dispuestas a construir algo juntas sin ver al otro como un enemigo. Y por eso precisamente la democracia requiere una base moral y espiritual.

     Ciertas formas de conducción crean una oposición entre “nosotros” y “ellos”. El infierno son los otros. El verdadero humanismo pretende reunir; parte del “yo y tú” en lugar de “nosotros” y “ellos”. Por supuesto, un partido político debe subrayar su identidad, hacer oír su diferencia. "La política es un combate, pero no puede ser una guerra" (1).

     Sería bueno que al plantear nuestras diferencias supiéramos valorar lo que nos une.

“Los hermanos sean unidos, 
porque esa es la ley primera 
tengan unión verdadera 
en cualquier tiempo que sea 
porque si entre ellos pelean 
los devoran los de ajuera”.

¿No te parece?

Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



[1] Hernán Van Rompuy, El gran reto: unidad en la diversidad, Ciudad Nueva, mayo 2012.


sábado, 9 de marzo de 2013

Cónclave

Cónclave

Hola amigo!

     El lunes 11 de febrero el Papa Benedicto XVI nos sorprendió con su renuncia al Pontificado. Un gesto que puede tener muchas interpretaciones. Personalmente pienso que manifiesta la humildad de quien reconoció, por la edad avanzada, sus limitaciones para poder ejercer bien ese servicio pastoral “en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe”. Creo que este gesto nos ayuda a descubrir una Iglesia “más humana”, integrada por mujeres y varones limitados que “llevamos un tesoro en cacharros de barro” (2 Cor 4,7).

     “Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice” (1). El martes 12 de marzo se iniciará el Cónclave donde se elegirá al nuevo Papa. Por eso quiero compartir con ustedes la Oración que escribió un sacerdote de Córdoba.

“Que elijas vos, Jesús,
vas a buscar quien pase haciendo el bien por Galilea
y pague el precio de morir en cruz
por andar con los más pobres de tu pueblo.

Que elijas vos, hijo de María,
que tenga la voz y el tono de tu madre,
y derribe del trono a poderosos,
enaltezca a aquellos más humildes.

Que elijas vos, pastor bueno,
mirarás ahí donde ya nadie mira,
buscarás al menor de los hermanos,
a aquel que siga con olor a ovejas.

Que elijas vos, Cristo-Mesías,
señalarás a aquel que más se aleje
de ascensos y ambiciones desmedidas,
de negociar para ocupar la primacía.

Que elijas vos, profeta de verdades,
a quien se atreva a proponer el Reino
con la humildad de los que siempre aprenden
y el respeto por los que no lo creen.

Que elijas vos, esposo enamorado,
sabrás del corazón de cada uno
buscando aquel que ame sin reservas
y esté dispuesto llevarnos a tu abrazo.

Que elijas vos… la Iglesia está esperando”.

Hasta el próximo encuentro.
Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com

___________________
(1) Declaración de Benedicto XVI, en el Consistorio Ordinario Público, del 11 de febrero, sobre su renuncia al Ministerio de Obispo de Roma, sucesor de San Pedro.

martes, 19 de febrero de 2013

Otra vez a la Escuela!

Otra vez a la Escuela!

Hola amigo.

¿Todo listo para empezar las clases? Durante estos días les he preguntado a muchos niños y adolescentes si están contentos con empezar de nuevo las clases. Me sorprendió gratamente la respuesta de varios chicos: me dijeron que quieren volver a clases. Es verdad que se manifestaron entusiasmados con volver más los niños que los adolescentes, pero… ¡menos mal que no se me ocurrió hacer la “encuesta” entre las maestras y profesores!

     En el aula había dos alumnos que tenían el mismo apellido: Urdaneta. Uno de los Urdaneta, el más pequeño, era un verdadero dolor de cabeza para la maestra: indisciplinado, poco aplicado en sus estudios, siempre buscando pleitos. El otro Urdaneta, en cambio, era un alumno ejemplar.

     Tras la reunión de padres, una señora de modales muy finos se presentó a la maestra como la mamá de Urdaneta. Creyendo que se trataba de la mamá del alumno aplicado, la maestra se deshizo en alabanzas y felicitaciones y repitió varias veces que era un verdadero placer tener a su hijo como alumno.

     A la mañana siguiente, el Urdaneta revoltoso llegó muy temprano al colegio y fue directo en busca de su maestra. Cuando la encontró, le dijo casi entre lágrimas: “Muchas gracias por haberle dicho a mi mamá que yo era uno de sus alumnos preferidos y que era un placer tenerme en su clase. ¡Con qué alegría me lo decía mamá! ¡Qué feliz estaba! Ya sé que hasta ahora no he sido bueno, pero desde ahora lo voy a ser”.

     La maestra cayó en la cuenta de su error pero no dijo nada. Sólo sonrió y acarició levemente la cabeza de Urdaneta en un gesto de profundo cariño. El pequeño Urdaneta cambió totalmente desde entonces y fue, realmente, un placer tenerlo en clase.

     Las expectativas que tenemos hacia una persona se las comunicamos y es probable que se conviertan en realidad. Esto es lo que se conoce como Efecto Pigmalión. Según la mitología, Pigmalión, rey legendario de Chipre, esculpió en marfil una estatua de mujer tan hermosa que se enamoró perdidamente de ella. Invocó a la diosa Venus, quien atendió las súplicas del rey enamorado, y convirtió la estatua en una bellísima mujer de carne y hueso. Pigmalión la llamó Galatea, se casaron y fueron muy felices.

     El mito de Pigmalión viene a significar que las expectativas, positivas o negativas, influyen mucho en las personas con las que nos relacionamos. La capacidad de aceptar a los otros como son, y no como quisiéramos que fueran, y de comunicarles dicha aceptación mediante palabras o gestos, es tal vez la principal herramienta para producir cambios positivos en el crecimiento y desarrollo de la persona.

     De ahí la necesidad de mirarnos todos siempre con los ojos del corazón,  no sólo los docentes a sus alumnos. Si este año también los padres y madres miran con los ojos del corazón a los docentes; si los alumnos miran con los ojos del corazón a sus padres y docentes… si este año nos miramos con los ojos del corazón, el 2013 va a ser un año distinto. ¡Y muchos más van a estar entusiasmados con volver a clases! ¿No les parece?

     ¡Que pasen una linda semana de reinicio pleno de actividades!


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


jueves, 20 de diciembre de 2012

Navidad ¿fácil o difícil?

Navidad ¿fácil o difícil?

Hola amigo!

La Navidad da que pensar. Puede ser algo muy hermoso y muy humano, pero puede ser también algo trivial y hasta inhumano. Y esa ambigüedad es más clara precisamente porque se recuerda no cualquier nacimiento, sino el de Jesús de Nazaret.

     Es bueno celebrar la vida que comienza. La alegría está justificada aún con todos los desafíos que se le  plantean al recién nacido y a la comunidad que lo recibe. Por eso, el que a un tal José y a una tal María les naciera un niño, no necesita explicación, provoca alegría y mueve a la celebración. Es el eterno milagro de la vida. Nace un ser humano, abierto a amar y a pensar, a comprometerse y a crear, a sufrir y a gozar. Aunque también será tentado a cerrarse en sí mismo, y a renegar de lo humano. Todos entendemos esto.

     Celebrar Navidad, celebrar la vida un 24 de diciembre debiera ser, pues, cosa fácil, pero no lo es. Los seres humanos podemos estropearlo todo, aún lo más profundo y bello, y lo hacemos.

     Dos cosas estropean la Navidad en nuestros días. La primera es, como siempre, el dinero. El consumismo lo pone en el centro de la Navidad. Hoy, para el pobre José, la pobre María y el pobre Jesús no hay lugar en los comercios. No sabrían qué hacer en ellos, pues, en definitiva, respiran negocio, ambición del dinero. Y los comercios tampoco sabrían qué hacer con ellos ya que no son símbolos que venden, no son buenos para el marketing.

     La segunda es más grave: la crueldad humana que perdura en Navidad. Lo dijo Monseñor Romero en la última Navidad que celebró: “Es hora de mirar hoy al Niño Jesús no en las imágenes bonitas de nuestros pesebres. Hay que buscarlo entre los niños desnutridos que se han acostado esta noche sin tener qué comer, entre los pobrecitos vendedores de periódicos que dormirán arropados de diarios allá en los portales. Entre el pobrecito lustrador que tal vez se ha ganado lo necesario para llevar un regalito a su mamá o, quién sabe, el vendedor de periódicos que no logró vender los periódicos y recibirá una tremenda reprimenda de su padrastro o madrastra. ¡Qué triste es la historia de nuestros niños! ¡Todo eso lo asume Jesús esta noche!” (24 de diciembre, 1979).

     Si Navidad es la aparición de lo humano de Jesús, de lo verdaderamente humano, significa enfrentarnos a nuestro mundo con honradez, alegrarnos con sencillez de lo bueno que tenemos y avergonzarnos sin disimulo de los males que hacemos. Jesús nos confronta con nosotros mismos. ¿Es eso fácil o difícil?

     En elegir una u otra cosa está en juego nuestra fe. Con o sin lucecitas, con o sin cohetes, con o sin un buen lechón -y ojalá haya luces, cohetes y lechón para los pobres, y ojalá no haya exceso de carnes y licores extranjeros para los ricos- tenemos que elegir entre el gozo o el miedo que trae Jesús. En el fondo, entre el gozo o el miedo que nos da ser seres humanos.

     Algunos ni siquiera piensan en eso, con lo cual ya han elegido. Para otros es la celebración de la aparición de la bondad en nuestro mundo. ¿Es fácil o es difícil celebrar la Navidad? Mucho depende de nosotros...

     Amigos, les deseo que pasen una ¡muy feliz (y fácil) Navidad!


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



viernes, 30 de noviembre de 2012

Pensando la educación entre todos

Pensando la educación entre todos

Hola amigo.

Te comparto la reflexión que propuse en el III Congreso Pedagógico de Morteros, el pasado 15 de noviembre en el Panel: La Educación en la Ciudad.

Jesús Maestro:
“Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: ‘Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos… Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia… Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos’”.

Entonces Pedro le interrumpió para preguntar: ¿Tenemos que aprenderlo de memoria?
Y Andrés dijo: - ¿Tenemos que escribirlo?
Y Santiago dijo: - ¿Nos va a tomar prueba de esto...?
Y Felipe dijo: ¡No tengo papiro!
Y Juan dijo: ¿Puedo ir al baño?
Y Judas dijo: ¿Y esto para qué sirve?

Uno de los tantos fariseos presentes, que nunca había enseñado o que tenía poca tiza y pizarrón en su curriculum vitae, pidió ver la planificación de Jesús y, ante el asombro del Maestro, le inquirió en estos términos:

- "¿Cuál es el nombre del proyecto áulico?... ¿Cuáles son los objetivos?... ¿Tiendes al abordaje del área en forma integrada? ¿Cuáles son los aprendizajes y contenidos? ¿Has seleccionado y jerarquizado los contenidos?... ¿Responden a las necesidades del grupo, son significativos para el proceso de enseñanza -aprendizaje?... ¿Has proporcionado espacios de encuentros a fin de coordinar acciones transversales?... 

Caifás, el sumo sacerdote, le dijo:
- "Después de la instancia compensatoria de marzo, me reservo el derecho a promover directamente a tus discípulos para que al rey Herodes Antipas no le fallen las encuestas".

A Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas y, elevándolos al Cielo, pidió al Padre… la jubilación anticipada.

“Hay un proyecto de hombre encerrado en todo proyecto educativo; y este proyecto vale o no según construya o destruya al educando. Este es el valor educativo. Hay muchos aspectos en los que se educa y de los que consta el proyecto educativo del hombre; hay muchos valores; pero estos valores nunca están solos, siempre forman una constelación ordenada explícita o implícitamente”. (Documento de Puebla, 265)

     Dice el artículo 61 de nuestra Constitución Provincial: “La finalidad de la educación es la formación integral, armoniosa y permanente de la persona, con la participación reflexiva y crítica del educando, que le permita elaborar su escala de valores, tendiente a cumplir con su realización personal, su destino trascendente, su inserción en la vida socio-cultural y en el mundo laboral, para la conformación de una sociedad democrática, justa y solidaria”.

     Toda pedagogía supone una antropología, explícita o implícita. Y hay que develar esa antropología en todo lo posible, porque nadie educa hacia ninguna parte. Esto es una evidencia en las ciencias de la educación y, por eso, ellas nunca podrán escindirse definitivamente de la filosofía. No hay proyectos educativos neutros.

     De ahí que sea una cuestión de elemental honradez explicitar los supuestos ideológicos por parte de quienes los diseñan. Para eso nos hemos reunido en este Congreso, para “pensar la educación entre todos”.

     El universo de los valores que la educación cultiva no es un caos indiferenciado: los valores existen siempre en un orden de preferencia. La Iglesia Católica, de la que la inmensa mayoría de los morterenses formamos parte, quiere testimoniar una escala de valores fundada en el Evangelio de Jesús de Nazaret. Para ello no sólo cuenta con una escuela, que ese año celebra sus 75 años en nuestra comunidad. Para testimoniar la escala de valores del Evangelio la Iglesia también cuenta con muchísimos cristianos (alumnos, docentes, personal no docente y padres) en todas las Comunidades Educativas de nuestra Ciudad y Colonias.

     La Iglesia Católica no es una Institución. Aunque cuente con instituciones (la Parroquia, el Colegio) la Iglesia Católica es una comunidad de hermanos discípulos de Jesús que históricamente en Morteros ha gestado instituciones al servicio de la comunidad: el Banco de Sangre, el Club de Abuelos, las casas “hornitos” de Barrio Sucre… últimamente el Barrio de Cáritas, y tantas otras instituciones e iniciativas que nacieron en la Iglesia o promovidas por miembros de la Iglesia.

     El objetivo de la Educación Católica y de los Católicos en la Educación no es, nunca debería ser, conseguir seguidores para engrosar nuestras filas. El objetivo es mantener viva la utopía del Reino de Dios, por la que Jesús entregó la vida. Su proyecto de igualdad fundamental entre todos los seres humanos, todos iguales, todos hijos de Dios. Su proyecto de una sociedad fraterna, en libertad, justicia y paz.

     Creemos que negar el sentido trascendente del hombre es privarlo de su más grande identidad. Esa es nuestra convicción. Y a las utopías hay que recordarlas y hay que proclamarlas. Porque la utopía no está para paralizarnos ni desmoralizarnos. Como dice Eduardo Galeano:

(La utopía) está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. 
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. 
¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar (1).

Pienso que para eso es este Congreso Pedagógico de Morteros. Para que pensemos la educación entre todos, para que renovemos las utopías, y fundamentalmente para que aprendamos cada día a caminar juntos.

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


[1] Eduardo Galeano, Las Palabras Andantes



viernes, 9 de noviembre de 2012

Tradición y tradiciones


Tradición y tradiciones

Hola amigo!

A finales de octubre escuché a varias personas proponer que en lugar de festejar Halloween se les propusiera a los chicos festejar las tradiciones nacionales. Conmemorando el nacimiento de José Hernández, el sábado 10 de noviembre celebramos el Día de la Tradición. ¿Ustedes se visten con ropas de gaucho? Si no nos vestimos con trajes típicos, ¿les parece que no conservamos la Tradición?

     La palabra tradición deriva del latín traditio - traditionis, que deriva del verbo tradere, que significa: donación o legado. Es lo que nos identifica como pueblo y nos diferencia de los demás, es algo propio y profundo. Cada generación recibe el legado de las que la anteceden y colabora aportando lo suyo para las futuras. La Tradición de una nación constituye su cultura popular y se forja de las costumbres de cada región.

     Pero “los tiempos cambian” y los problemas del diálogo intergeneracional cobran nuevas dimensiones. Tengo un amigo, ya mayor, que suele quejarse diciendo: “Cuando yo era joven lo importante era lo que decían los mayores y ahora que soy viejo lo bueno es lo que hacen los jóvenes, me he sentido siempre como ‘fuera de época’”. A medida que pasan los años, muchos podemos terminar pensando como mi amigo.

     ¿Será posible conservar las tradiciones locales en un mundo globalizado?

     Me parece que sería importante aprender a distinguir entre Tradición y tradiciones. Los valores profundos que constituyen nuestra cultura popular se expresan en costumbres, gestos, fiestas… Tal vez algunas costumbres puedan cambiar, es más, creo que a veces es necesario que algunas costumbres cambien para poder seguir expresando los mismos valores profundos.

     Si nos quedamos apegados a las “tradiciones”, a las costumbres, corremos el riesgo de abandonar y/o dejar que nos roben los valores profundos que nos identifican como pueblo. Jesús polemizó con los fariseos y escribas que pretendían conservar inmóviles ciertas tradiciones externas y no se preocupaban de mantener la identidad más profunda del pueblo. “¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!” (Mt. 23,24)

     La familia, la escuela y fundamentalmente los medios de comunicación gestan (o no) el legado de la Tradición de generación en generación. Para no ser “guías ciegos”, cada uno de nosotros, como productores y como consumidores de contenidos, estamos invitados a ser responsables a la hora de distinguir la Tradición de las tradiciones. Así lo hicieron nuestros abuelos y bisabuelos. Criollos, gringos, gallegos, turcos y judíos, con sus luces y sombras, han sabido gestar una identidad nacional con el aporte propio de sus distintas culturas. Por otro lado siempre estará el riesgo de pensar que “lo de afuera es mejor”. También de esta actitud tenemos sobrados ejemplos en nuestra Historia Nacional.

     Saber abandonar “tradiciones” para transmitir a las nuevas generaciones la “Tradición” de nuestro pueblo es el desafío que nos plantea nuestro mundo contemporáneo, para que no nos roben ni abandonemos lo nuestro. ¿No les parece?

     Hasta el próximo encuentro. Un abrazo.



Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com




jueves, 18 de octubre de 2012

Por suerte hay una sola!


¡Por suerte hay una sola!

Quiero agradecer y celebrar el amor de las mamás.

Hace tiempo circula por la Internet un texto atribuido a Allende. Aunque no he podido confirmar su autoría, quiero compartirlo con ustedes.

     “Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva del “instinto maternal” con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla a la basura. Pero gracias al “instinto maternal” la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años.

     Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantinela de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan callar o le cierran la puerta en las narices.

     Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar. Es temblar cuando el hijo aprende a conducir, anda en moto, se afeita, se enamora, se presenta a exámenes o le sacan las amígdalas.

     Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que “son cosas de la edad” cuando la mandan a paseo.

     Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: el Día de la Madre.

     El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano.

     Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces…”

¡Feliz día para todas las mamás! ¡Felicitaciones también a los hijos e hijas que no quieran hacer feliz  a su mamá sólo el Día de la Madre!

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo.


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com




sábado, 22 de septiembre de 2012

Re-cordar


Re-cordar

Hola amigo:

A propósito del “feriado largo” te invito hoy a re-cordar (pasar por el corazón) el acontecimiento que conmemoramos: el Bicentenario de la Batalla de Tucumán librada el 24 y 25 de septiembre de 1812.

     Manuel Belgrano, obligado por el Primer Triunvirato a replegar el Ejército del Norte hacia Córdoba, decidió desobedecer la orden y dar batalla a los realistas en Tucumán. “Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades, que se vencerían rápidamente si hubiese un poco de interés por la Patria”, escribía Belgrano en una de sus cartas (1).

     El ejército patriota, desorganizado y desprovisto de todo, contaba sólo 1.500 hombres. Por detrás venía en su persecución el general Tristán con un ejército español de más de 3.000 hombres. La victoria de Tucumán fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas: saqueo a las tropas realistas, tormenta, invasión de langostas… Manuel Belgrano y el pueblo de Tucumán descubrieron en el triunfo obtenido un “milagro” por intercesión de la Virgen de la Merced, cuya fiesta celebraremos mañana.

     Sin dudas, debemos analizar los hechos desde la perspectiva en que se vivieron, para no hacer juicios anacrónicos. Seguramente, con los nuevos paradigmas en que vivimos, hoy nadie (bueno… algunos siempre habrá) se atrevería a decir que por intercesión de la Virgen se ganó una batalla. ¿Te parece que la Madre de Jesús haría levantar una tormenta y enviar una manga de langostas que ataque al ejército enemigo? ¿Dios está de acuerdo con la guerra y defiende a unos mientras castiga a otros? ¿No somos todos sus hijos?

     Sin embargo la historia nos deja una enseñanza. En lugar de acobardarse ante los desafíos que se le presentaban, la fe llenó de fortaleza a aquellos hombres y mujeres para resistir y enfrentar valientemente los acontecimientos que se precipitaban.

     Pero no debemos olvidar que el triunfo de la Batalla de Tucumán fue precedido del heroico Éxodo Jujeño que significó el sacrificio de todo para conservar la vida. Los cristianos re-cordamos la historia a la luz de la  Pascua de Jesús: “Si el grano de trigo no muere, queda solo, pero si muere produce mucho fruto” (Jn 12, 24).

     Hoy no vivimos la fe para obtener el triunfo contra los enemigos. Hoy queremos vivir nuestra fe para que, en medio de tantas dificultades, podamos desatar los resortes que nos permitan resistir y arremeter con creatividad contra los atropellos y las injusticias que nos impiden celebrar la fraternidad universal por la que Jesús entregó la vida.

     La desproporción siempre es gigantesca, justamente porque cuando somos débiles, entonces somos fuertes (cfr 2 Cor 12, 10). ¡Éste es el milagro! ¿No te parece?

     El fin de semana largo puede servir también para re-cordar que la felicidad no consiste en no tener problemas, sino en encontrar la fortaleza para superarlos.

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo.

(1) http://www.infonews.com/2012/08/23/politica-35447-el-porque-del-exodo-jujeno-xodo-jujeno.php


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


domingo, 16 de septiembre de 2012

En tiempo de cacerolas... sopa para todos!


En tiempo de cacerolas... sopa para todos!

Hola amigo:

Hace unos meses me sorprendió la picardía de un comerciante que en la vidriera de su tienda había colocado un cartel que realmente llamaba la atención de los transeúntes. Aprovechando lo “famosa” que se hizo últimamente la expresión, con grandes letras escribió en la vidriera: “Ropa para todos”.

     Sin lugar a dudas es imprescindible construir una comunidad donde se viva la justicia para que las cosas alcancen para todos. Juan Pablo II nos enseñaba:  “Existen mecanismos que, por encontrarse impregnados no de auténtico humanismo sino de materialismo, producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres. No hay regla económica capaz de cambiar por sí misma estos mecanismos. Hay que apelar en la vida internacional a los principios de la ética, a las exigencias de la justicia.” (1)

     Cuenta la historia que cierto día un peregrino muerto de hambre llegó a un pueblo y, como en todos lados, donde pedía comida se la negaban porque su aspecto era bastante andrajoso, pensó en hacer algo para conseguir alimento. Dijo tener una piedra mágica con la que podía hacer la sopa más rica del mundo.

     Una vecina le preguntó qué podía hacer para lograrlo, y el peregrino le pidió una olla enorme con agua hasta la mitad. Hicieron un buen fuego y, a la vista de todos en medio de la plaza, pusieron el agua a hervir con la piedra adentro.

     La gente, movida por la curiosidad, se fue acercando. Era algo raro en el pueblo, porque los vecinos nunca hacían nada juntos. El peregrino probó el agua cuando ya estaba tibia y dijo que era exquisita, pero que estaría mucho mejor con un poco de sal y pimienta. Una vecina corrió a su casa para traer lo que el hombre solicitaba.

     El peregrino volvió a probar la sopa, y exclamó: “¡Deliciosa! Lo único que necesita son unas papas y cebollas.” Un aldeano se apresuró a conseguirlas. Y con el mismo entusiasmo y curiosidad se repitió la escena al pedir verduras y un poco de carne. La gente fue a buscarlos y hasta trajeron pan y frutas.

     Se sentaron a disfrutar de la espléndida comida, sintiéndose extrañamente felices de compartir, por primera vez, la sopa para todos.

     Aquel hombre extraño desapareció dejándoles la milagrosa piedra, que podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.

     Con la cooperación se alcanzan resultados extraordinarios, aún cuando se parta de contribuciones pequeñas o incluso insignificantes. Esta es la fuerza milagrosa que tiene el compartir.

     ¿Qué les parece: lo que es de todos no es de nadie, o lo que es de todos nos incumbe a todos?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo.

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


(1) Juan Pablo II, Discurso Inaugural en la Conferencia de Puebla, 28/01/1979