viernes, 21 de marzo de 2014

Diálogo: Memoria, Verdad y Justicia

Diálogo: Memoria, Verdad y Justicia

¡Hola amigos!

El feriado nacional del 24 de marzo nos invita a reflexionar. “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla". (1)
 
     La búsqueda y la lucha por la justicia no deberían abrir las heridas, sino por el contrario, deberían ayudarnos a curar las heridas en nuestros vínculos institucionales e interpersonales. La justicia es la base de la construcción social, porque “justicia sin misericordia es crueldad y misericordia sin justicia genera disolución.” (2)

     El objetivo de esta jornada nos invita a aprender de la historia para no repetir los errores del pasado y para potenciar sus logros y virtudes. Por eso no es bueno recordar sólo lo malo del pasado, y peor aún, recordar lo malo que “hicieron otros” olvidando nuestros propios yerros. También nos hará bien recordar a tantas y tantos que entregaron su vida por la verdad y la justicia. Nos hará bien dialogar, para recordar toda la historia, porque “una verdad a medias, es una gran mentira”. No debemos olvidar que la verdad nos hará libres.

     Al compartir con ustedes estas convicciones, no estoy pensando solamente en la década del ’70, aunque la conmemoración del lunes nos remite a ella. Tampoco estoy pensando sólo en los distintos estamentos del Estado, sino también en las dirigencias políticas, empresariales, sindicales… también en las dirigencias eclesiales… Los totalitarismos de todos los tiempos sembraron y siguen sembrando la desconfianza, el miedo y el individualismo con eslóganes como: “algo habrán hecho”, “no te metás”, “el silencio es salud”, desarticulando las construcciones comunitarias, porque el miedo nos paraliza.

     Al conmemorar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia necesitamos dialogar. Aprender a dialogar. No cansarnos de dialogar. “Necesitamos ser pacientes si queremos entender a quien es distinto de nosotros… Necesitamos ternura… Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas.” (4)

     Para recordar la integridad de la historia, para sanar las heridas, para conocer la verdad, para construir la justicia… necesitamos dialogar. ¿No les parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com

1  Marco Tulio Cicerón.
2  Santo Tomás de Aquino.
3  cfr. Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, 8,32
4  Papa Francisco, “Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2014.



viernes, 21 de febrero de 2014

La no violencia activa

La no violencia activa

¡Hola amigo!

Los incidentes violentos acontecidos durante estos días en Venezuela nos conmueven. También entre nosotros la violencia nos conmociona y, tal vez por la cotidianeidad, puede hasta insensibilizarnos. Violencia en las familias, violencia en el fútbol, violencia en las calles, violencia verbal y violencia física, golpe por golpe, puesto por puesto, grito por grito… No podemos olvidar que en el pasado reciente de nuestra historia, hasta se trató de “justificar” la violencia diciendo: “algo habrán hecho”.

     Para superar el miedo que nos paraliza y la indiferencia o la agresión que nos deshumaniza, Jesús nos enseña: “Han oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra” (Mt 5, 38).

     Si bien la Ley del Talión (“ojo por ojo”) supuso en su momento un gran progreso, porque ponía un límite a la venganza, evidentemente no nos ayuda a romper el espiral de violencia. Sabiamente decía Gandhi: “Con la ley del ojo por ojo todos terminaremos ciegos”.

     Con un estilo oriental de hablar, Jesús se expresa usando figuras exageradas, para profundizar el sentido de las palabras y no para un cumplimiento literal. Tomar estas expresiones al pie de la letra produciría un caos social y hasta injusto porque dejaría impunes a los agresores. Tampoco Jesús cumplió “al pie de la letra” lo de poner la otra mejilla. En el juicio que le hicieron en casa del sumo sacerdote, cuando un soldado lo abofeteó, protestó y cuestionó al soldado que le pegaba. Jesús nos propone vencer el mal a fuerza de bien, la resistencia no violenta o la no violencia activa.

     Jesús llama la atención sobre el espiral de violencia deshumanizadora al que nos lleva el odio. El camino de la paz sobre la base de la justicia supone renunciar a la violencia, incluso con los enemigos. Es un amor como el de Dios, que supera las palabras y busca la conversión del enemigo. No sólo los enemigos personales, también los enemigos nacionales, sociales, partidarios. Dios no espera que merezcamos algo para amarnos. Nos ama primero para que nosotros podamos amarlo. Dios ama también a sus enemigos y espera que este amor los convierta en amigos. Es un mensaje de no fácil interpretación y de difícil aplicación. Pero no tenemos que diluirlo de tal manera que las cosas queden como están.

     La pura Ley del Talión no alcanza para crear una sociedad mejor. Si al agresor se le responde con una ley agresiva, no salimos del esquema, seguimos engendrando violencia. Más difícil pero más efectivo es tratar de mostrar que existe otra manera de relacionarnos.

     Evidentemente “amar al enemigo” no puede significar que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

     Amar al enemigo significa “no hacerle mal”. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos tenemos que preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza. Amar al enemigo es también “estar dispuestos a hacerle el bien”. El odio entre enemigos hay que sanearlo desde la misma raíz. Esto no se consigue de un día para otro. Pero por lo menos no tomemos el odio de hoy como lo normal. Sepamos, al menos, lamentarnos de esta situación para intentar un nuevo estilo de relaciones superando las argumentaciones que intentan justificarlo, porque si no el espiral de violencia nos destruye a todos.

     ¿A quién podemos no responderle con agresiones esta semana? Interesante la propuesta de Jesús. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com




viernes, 25 de octubre de 2013

Elegir

Elegir

¡Hola amigas y amigos!

¿Se han cansado de las propagandas políticas? ¿Decidieron? El domingo 27 los argentinos participaremos en un acto sumamente importante: las elecciones legislativas. Es fundamental que todos podamos expresar nuestra decisión con respeto, libertad y responsabilidad. Para ayudarnos a tomar una decisión libre y responsable desde el viernes se acallaron (o se deberían haber acallado) las propagandas. Comparto con ustedes esta historia, para ayudarnos mutuamente a ser respetuosos.

     “Había una vez un tigre sin color. Todos sus tonos eran grises. Tanto, que parecía salido de una de esas películas antiguas. Su falta de color lo había hecho tan famoso, que los mejores pintores del mundo entero habían visitado su zoológico tratando de colorearlo, pero ninguno había conseguido nada: todos los colores y pigmentos resbalaban sobre su piel.

     Entonces apareció Chiflus, el pintor chiflado. Era un tipo extraño que andaba por todas partes pintando alegremente con su pincel. Mejor dicho, hacía como si pintara, porque nunca mojaba su pincel, y tampoco utilizaba lienzos o papeles; sólo pintaba en el aire, y de ahí decían que estaba chiflado. Por eso les hizo tanta gracia a todos que Chiflus dijera que quería pintar al tigre gris.

     Al entrar en la jaula del tigre, el chiflado pintor comenzó a susurrarle a la oreja, al tiempo que movía su seco pincel arriba y abajo sobre el animal. Y sorprendiendo a todos, la piel del tigre comenzó a tomar los colores y tonos más vivos que un tigre pueda tener. Estuvo Chiflus mucho tiempo susurrando al gran animal y retocando todo su pelaje, que resultó bellísimo.

     Todos quisieron saber cuál era el secreto de aquel genial pintor. Chiflus explicó cómo su pincel solamente servía para pintar la vida real, que por eso no necesitaba usar colores, y que había podido pintar el tigre con una única frase que susurró a su oído continuamente: "En sólo unos días volverás a ser libre, ya lo verás". Y viendo la tristeza que causaba al tigre su encierro, y la alegría por su libertad, los responsables del zoológico finalmente lo llevaron a la selva y lo liberaron, donde nunca más perdió su color”.

     La democracia, y especialmente su expresión institucional en las cámaras legislativas, favorecen la expresión de la pluralidad. Las diferencias no tienen por qué ser ocasión de división. Más bien pueden ser una gran oportunidad para celebrar la armonía multicolor de la vida. No podemos conformarnos con ser grises. Como el personaje del cuento, también hoy los argentinos necesitamos entusiasmarnos mutuamente: ¡En sólo unos días volverás a ser libre!

     Podremos ser libres, cada vez más libres, si nos comprometemos a expresar nuestras opciones con libertad y responsabilidad respetando las iniciativas diferentes. Ésa es la fiesta multicolor de la democracia: comprometernos para no ser grises, respetarnos para construir juntos la Patria que todos soñamos.

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo


Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



martes, 10 de septiembre de 2013

Cura Gaucho

Cura Gaucho

¡Hola amiga y amigo!

Más nuestro que el pan casero es el título de un libro sobre la vida del Cura Brochero. Él supo hablar “el lenguaje del pueblo”, con sus palabras pero principalmente con su vida. Por eso la beatificación del Cura Brochero es una oportunidad para los cordobeses y para todos los argentinos porque a través del testimonio de su vida pobre y entregada Dios nos convoca y alienta.

     Brochero fue un verdadero Pastor con olor a oveja. Nació en Santa Rosa de Río Primero en 1840. Se formó en el Seminario de Córdoba y en 1869 fue destinado como cura párroco a Traslasierra. Desde las Altas Cumbres, divisando el valle, vio que estaba todo por hacer. Pastor dotado de gran espíritu de sacrificio y extraordinaria caridad pastoral y social, sirvió a la gente más pobre del campo, compartió su vida y promovió en ella la elevación humana y religiosa (1).

     El Cura Brochero nos anima, como bautizados, a salir a las fronteras, a ir hacia los que no conocen el amor de Dios porque no se les ha anunciado o porque la cruda realidad que les toca vivir les dice que Dios pareciera estar ausente de sus vidas. Nos invita a compartir con ellos que Dios nos ama. Como María en las Bodas de Caná, también Brochero supo decir a Jesús: “no tienen agua”, “no tienen educación”, “no tienen caminos”, “no tienen medios acordes para encontrarse como hermanos y comercializar sus productos...”. Y él hizo lo que Jesús dijo: ayudó a todos sus contemporáneos a escuchar esa misma voz que abre las cataratas del amor de Dios y que se vuelca en el amor concreto al hermano: abrió escuelas, fue pionero en abrir un colegio para niñas, proyectó el ferrocarril, y entre todos hicieron caminos, acequias, diques, telégrafos, y la misma Casa de Ejercicios Espirituales.

     Hace cinco años, en el V Encuentro Nacional de Sacerdotes, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, nos decía: “Hay que caer en la cuenta que no se puede ser cristiano de etiqueta: o seguís a Jesús o nos sos cristiano, o ponés la carne sobre el asador o no sos cristiano. Hay que caer en la cuenta también que los cristianos de sacristía se tienen que ir al museo. Si sos cristiano, tenés que estar en la calle. El Cura Brochero era un salidor de alma. Brochero salía a buscar y como dice el Evangelio de San Mateo en la Parábola del Banquete, juntaba a buenos y a malos. A todos les daba los Ejercicios Espirituales. Brochero era un salidor, no se quedaba en la casa parroquial.”

     ¡Cuánto necesitamos no dejarnos vencer por el desaliento! ¡Cuánto necesitamos entusiasmarnos para trabajar juntos, sabiendo que podemos cambiar las cosas que no andan bien! Los cristianos “de sacristía” se tienen que ir al museo. Tenemos que poner “toda la carne en el asador”. Brochero nos alienta y entusiasma. ¿No te parece?

     Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com


(1) cfr. Mensaje de los obispos con ocasión de la Beatificación del Cura Brochero, 20 de abril de 2013.


viernes, 24 de mayo de 2013

25 de Mayo de 2013


25 de Mayo de 2013

Unidad en la diversidad

Hola amigo. ¿Cómo pasaste la semana? ¿Ayer hubo locro? La celebración de la Fiesta de la Patria en el clima de confrontaciones permanentes que vivimos los argentinos en los últimos meses me motivó para compartir contigo algunas reflexiones.

     Nuestras diferencias también pueden ser ocasión de integración y complementariedad. Si no asumimos de este modo las diversidades, los enfrentamientos entre grupos y sectores pueden terminar destruyendo nuestra unidad nacional.

     La necesidad de paz y la reconciliación pueden no ser realidades tan evidentes para los más jóvenes. Los dramas causados por los enfrentamientos entre los argentinos para las nuevas generaciones pueden ser sólo una anécdota. Y la sociedad de hoy, la "sociedad del instante", no ayuda a forjar una conciencia histórica.

     Creo que tenemos que velar por conservar estos valores originarios: la Patria Argentina y la Gran Patria Latinoamericana se fundan en el respeto de la unidad en la diversidad. Es fundamental recuperar este concepto en el plano Institucional. Pero el gran desafío consiste en realizar la unidad en la diversidad también en la vida cotidiana de las familias y de las organizaciones intermedias.

     Para vivir la unidad en la diversidad hay que reconocer el valor de una raíz común, plasmada en el preámbulo de nuestra Constitución Nacional: “Constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección... de Dios, fuente de toda razón y justicia”.

     En una sociedad fragmentada se puede desarrollar una fuerte agresividad. Esa hostilidad se combate comprometiéndonos a construir la comunidad y fomentando un sentimiento común. En esto la fe cristiana que profesamos la inmensa mayoría de los argentinos puede hacer un gran aporte.

     La mentira y las apariencias institucionales, en todos sus niveles, caracterizan nuestra sociedad farisea, donde importa más lo que los demás ven y no lo que en realidad somos o hacemos. En una cultura así, el testimonio de las personas reviste gran importancia, porque la gente ya no cree en las verdades generales; sólo cree en personas reales que encarnan esas verdades.

     Argentina necesita personas que, mediante una actitud positiva, estén dispuestas a construir algo juntas sin ver al otro como un enemigo. Y por eso precisamente la democracia requiere una base moral y espiritual.

     Ciertas formas de conducción crean una oposición entre “nosotros” y “ellos”. El infierno son los otros. El verdadero humanismo pretende reunir; parte del “yo y tú” en lugar de “nosotros” y “ellos”. Por supuesto, un partido político debe subrayar su identidad, hacer oír su diferencia. "La política es un combate, pero no puede ser una guerra" (1).

     Sería bueno que al plantear nuestras diferencias supiéramos valorar lo que nos une.

“Los hermanos sean unidos, 
porque esa es la ley primera 
tengan unión verdadera 
en cualquier tiempo que sea 
porque si entre ellos pelean 
los devoran los de ajuera”.

¿No te parece?

Hasta el próximo encuentro.

     Un abrazo

Jorge F. Trucco
E-mail: jftrucco@gmail.com



[1] Hernán Van Rompuy, El gran reto: unidad en la diversidad, Ciudad Nueva, mayo 2012.